La FEMP reclama una visión municipalista de la política migratoria: “La inmigración es una competencia estatal, pero la integración sucede en los municipios”

Participa en el encuentro Nacional MIGRADMI 2026, donde ha reafirmado su compromiso con una política migratoria realista, eficaz y humanista con la dignidad de las personas y los derechos de los vecinos

Arrecife, 9 de septiembre de 2026.- El secretario general de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Luis Martínez-Sicluna, ha participado hoy en el Encuentro Nacional MIGRADMI 2026, un foro en el que se comparten conocimientos y experiencias en materia de migraciones, diversidad y convivencia.

Este encuentro, organizado por el Gobierno de Canarias, la Universidad de La Laguna y Canarias Convive y en el que colaboran el Ayuntamiento de Arrecife y el Cabildo de Lanzarote, está destinado fundamentalmente a profesionales que promueven y gestionan procesos de planificación a través de las administraciones públicas.

Durante su intervención, el secretario general de la FEMP ha reclamado una visión municipalista de la política migratoria porque, “aunque la inmigración es una competencia estatal, la integración sucede en los municipios”. En este sentido, ha pedido que los ayuntamientos sean escuchados y tenidos en cuenta y puedan participar desde el principio en el diseño de la política migratoria en su territorio, porque conocen la capacidad de sus servicios, las características de sus barrios y las necesidades reales de sus vecinos.

Los ayuntamientos, ha explicado, son, en la mayoría de las ocasiones, la primera puerta a la que llaman las personas cuando necesitan una respuesta. Esa proximidad es una de las grandes fortalezas del ámbito local, pero también representa una enorme responsabilidad. “Si una decisión va a terminar afectando a una escuela municipal, a los servicios sociales, a la vivienda, a la seguridad, a la convivencia o a los recursos comunitarios, el ayuntamiento no puede enterarse cuando la situación ya está llamando a su puerta”, ha indicado el secretario general, quien ha pedido que los gobiernos locales cuenten con información anticipada, planificación compartida, coordinación estable y una financiación acorde con las responsabilidades que finalmente asumen.

Compromiso con la integración y la convivencia

Junto a ello, Martínez-Sicluna ha recordado que la FEMP tiene un compromiso claro con la acogida, la integración y la convivencia. “Pero queremos una acogida que pueda sostenerse en el tiempo; una integración que disponga de instrumentos reales, y una convivencia que no dependa únicamente de la voluntad y del esfuerzo extraordinario de los municipios”, ha señalado.

Asimismo, ha apostado por políticas eficaces, realistas y humanistas, porque “cuando hablamos de migración estamos hablando de personas., de sus derechos, de sus responsabilidades, de sus familias, de sus miedos y también de sus proyectos de vida.

“Se ha de atender a las necesidades de los inmigrantes que recibimos, pero también a la situación de los vecinos que no pueden ver limitada o afectada su vida cotidiana”, ha apostillado.

El secretario general de la FEMP ha trasladado que, para que la inmigración sea un factor de convivencia, es preciso que esta sea ordenada, de forma que los inmigrantes que lleguen a nuestro país tengan oportunidades laborales y educativas y cuenten con el acceso a los servicios públicos. Para ello, se debe fomentar que adquieran el conocimiento de las normas, el aprendizaje del idioma y puedan ejercer su participación social y contar con espacios de encuentro.

Pero, además, es importante escuchar a los vecinos porque “ignorar una preocupación no hace que desaparezca. “Con frecuencia, lo único que consigue es dejar un espacio vacío que terminan ocupando la desinformación y la incertidumbre”, ha indicado. “Una buena política migratoria debe ser capaz de proteger todos los derechos y la dignidad de los migrantes y también la vida cotidiana de los vecinos”, ha asegurado Martínez-Sicluna, tras concluir que “la inmigración es una cuestión de Estado, pero la integración sucede en los municipios porque, al final, la convivencia se construye “persona a persona, calle a calle y barrio a barrio”.

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