El cambio demográfico y su consecuencia, la despoblación, adquiere por primera vez protagonismo como asunto de Estado en la agenda continental. El Parlamento Europeo ha aprobado una Resolución en la que, entre otras cuestiones, demanda más ayudas comunitarias a las regiones de la UE con población envejecida, baja natalidad y éxodo de jóvenes.
