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Martínez-Sicluna valora el arraigo de la cultura de la cooperación en el municipalismo español

Asegura que los gobiernos locales sostienen desde hace más de 40 años una política pública de solidaridad internacional con identidad propia, valor añadido y resultados visibles

Madrid, 14 de abril de 2026.– El secretario general de la FEMP, Luis Martínez-Sicluna, ha comparecido hoy ante la Comisión de Cooperación Internacional al Desarrollo del Senado, donde ha indicado que “la cultura institucional de cooperación está profundamente arraigada en el municipalismo español”.

“La cooperación local española ha demostrado ser una política pública resiliente, persistente y capaz de mantenerse incluso en contextos de crisis económica, crisis sanitaria y presión presupuestaria”, ha señalado el secretario general de la FEMP, quien, además, ha destacado que el compromiso no solo se concentra en las grandes ciudades, sino que se evidencia también en los pequeños municipios.

Durante su intervención en la Cámara Alta, donde ha informado sobre las actividades en materia de cooperación y desarrollo, Martínez-Sicluna ha explicado que la cooperación descentralizada local es la contribución que realizan los ayuntamientos, diputaciones, cabildos, consejos insulares y redes municipales al desarrollo sostenible, a la gobernanza democrática, a la lucha contra las desigualdades y a la construcción de una ciudadanía global comprometida.

En este sentido, ha subrayado que el municipalismo español ha sabido sostener, durante más de cuatro décadas, una política pública de solidaridad internacional con identidad propia. “Es un signo más de un país cooperante y solidario como es España y hunde sus raíces en el compromiso con la solidaridad internacional, y la construcción de territorios más justos, más sostenibles y cohesionados”, ha manifestado.

Señas de identidad de la cooperación descentralizada local

El secretario general de la FEMP ha explicado que la cooperación descentralizada local tiene señas de identidad propias. La primera de ellas, la proximidad, dado que los gobiernos locales son la administración más cercana a los ciudadanos.

El segundo, la cooperación entre pares: entre instituciones que comparten problemas, responsabilidades y experiencia de gestión pública, lo que permite transferir conocimiento útil, buenas prácticas y capacidad institucional.

La tercera seña de identidad es el fortalecimiento institucional. La cooperación descentralizada local contribuye a construir gobernanza democrática local, transparencia, rendición de cuentas, participación ciudadana, planificación y descentralización.

Otras de sus características son su alineamiento natural con la Agenda 2030 y la movilización ciudadana, dado que en muchas ocasiones los vecinos conocen la cooperación internacional a través de sus ayuntamientos, diputaciones, consejos o cabildos.

El papel de la FEMP

Ante la Comisión de Cooperación Internacional al Desarrollo, Martínez-Sicluna ha señalado que la FEMP ha desempeñado una función esencial para dar coherencia, visibilidad, articulación y capacidad de incidencia a la cooperación descentralizada local.

Así, la federación actúa como un espacio de representación política del municipalismo español, trasladando a la arquitectura del sistema de cooperación una voz agregada, legitimada y territorialmente representada. Y, junto a ello, facilita la coordinación y el acompañamiento técnico, permitiendo compartir criterios, ordenar experiencias y generar referencias comunes.

La FEMP es, además, un agente multiplicador, al permitir que el aprendizaje y la experiencia acumulada por las entidades locales puedan transferirse a otras, además de actuar como interlocutor institucional permanente con la AECID, con la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y con otros actores del sistema.

“La FEMP no solo acompaña a las entidades locales; ayuda a convertir la cooperación descentralizada local en un actor más del Sistema de Cooperación español, aportando coherencia, haciéndola más visible y trazable y más integrada en los instrumentos de planificación y evaluación.”, ha apuntado.

Ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global

Por último, el secretario general de la FEMP ha indicado que la nueva Ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global en 2023 supuso un hito importante. Así, ha explicado que la FEMP participó activamente en el proceso de reforma, defendiendo que la cooperación descentralizada local debía ser reconocida de manera expresa, con identidad propia, y no quedar diluida en formulaciones genéricas.

En segundo lugar, planteó que la gobernanza del sistema debía reflejar mejor la realidad multinivel del Estado y que la ley debía recoger mejor la especificidad de la acción local en ámbitos como la democracia local, la descentralización, la cooperación técnica, la capacitación institucional y la educación para la ciudadanía global.

Junto a ello, abogó por que el reconocimiento normativo debía ir acompañado de mejores instrumentos, de mejor coordinación y de mejores condiciones operativas.

En este punto, Martínez-Sicluna ha destacado que, según el informe de la AOD local de la FEMP correspondiente a 2023, las entidades locales destinaron 93.399.000 euros y reportaron 2.678 proyectos

“Reforzar la cooperación descentralizada local es también reforzar la capacidad de España para proyectar, a escala internacional, una visión del desarrollo basada en la democracia local, la descentralización, la proximidad y la cooperación entre territorios”, ha concluido.

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