Abel Caballero: “Necesitamos reformar la Constitución para regular las competencias de las Entidades Locales, reconocer nuestra autonomía política y funcional, y apoyar a los municipios pequeños”

Abel Caballero, nuevo Presidente de la FEMP

“La política municipal es la política total. Es la política del compromiso real, de la dedicación absoluta, de la involucración total”. "La LRSAL tiene que ser derogada de forma inmediata porque este enero entrará en vigor y creará un gran caos en tantos y tantas autonomías y dejará a millones de personas sin cobertura social"

El nuevo Presidente de la FEMP, Abel Caballero, ha expresado hoy en la clausura del XI Pleno la necesidad de reformar la Constitución para regular en la Carta Magna las competencias de las Entidades Locales, reconocer su autonomía política y funcional  y apoyar a los municipios pequeños.

La intervención del Alcalde de Vigo como nuevo Presidente de la FEMP ha sido la siguiente:

«En su artículo 140, la Constitución establece: “la Constitución garantiza la autonomía de los municipios”. Y así los queremos, con autonomía, con financiación, con competencias, con reglas que nos permitan ser lo que somos. Porque la política municipal es la política total. Es la política del compromiso real, de la dedicación absoluta, de la involucración total. La política municipal, es la que se asienta en la legitimación democrática del apoyo ciudadano, y la que por su propia naturaleza se enraíza y crece desde el apoyo social diario, abrazada al más genuino contacto con los ciudadanos. Es la forma más vital de la política. La elección con los votos, y después la participación permanente y cercanía en la gestión ciudadana. El municipalismo, como fórmula de acción política, siempre estuvo ahí, con la mayor aprobación ciudadana.

Pero no siempre desde otros ámbitos se le reconoce su importancia en el mantenimiento del respeto y de la legitimación de toda la política. Y esta forma distinta y valiente de hacer política, la que hoy algunos, con treinta años de retraso, llaman la nueva política, ya está en los municipios.

Sí, es la política total. La que trata de los temas de estado y ayuda a conformar la opinión sobre ellos, la que trata de las grandes infraestructuras de los municipios, la que presta los servicios tan fundamentales en la vida de los ciudadanos, la que ejerce vitalmente la política social, la que busca con tesón el ejercicio del empleo como derecho fundamental, la que contribuye a la educación pública, la que se acerca a la sanidad de cada ciudad o de cada ayuntamiento, la que presta los servicios de la dependencia a tantas personas, la que está en el permanente apoyo al deporte, a todo el deporte de base, la que mantiene museos, conservatorios, las orquestas clásicas, la música folk, la que da el agua, la limpieza, el alumbrado público, la depuración... Y un largo listado de competencias que desde los ayuntamientos, desde los pueblos y las ciudades, se prestan cada día.

Y cuando llegó la crisis, el mundo local cobró aun más importancia, y fueron, somos, la red de seguridad de tantos ciudadanos que perdida la esperanza vieron en los ayuntamientos, en la política municipal de algunos ayuntamientos, su única fuente de apoyo. Porque en el aguante ante la crisis causada por la codicia y la especulación, los ayuntamientos fuimos y somos centrales. Y en estas tan difíciles condiciones, se hizo más y mejor política. En un pacto permanente con los ciudadanos, el pacto de las pequeñas acciones y el pacto de las grandes soluciones.

Y esta es la importancia y la reivindicación del municipalismo, para el que queremos demandar la autonomía en la gestión, la suficiencia financiera, la lealtad institucional y la cooperación interadministrativa. Y seguir demandando el espacio legal que nos corresponde por nuestra importancia y nuestro papel en el mundo real. Los municipios demandamos la cobertura y la base legal de nuestra acción como estado, porque eso somos, estado en su dimensión local.

Queremos reflexionar sobre la Constitución y los municipios, porque es llegado el momento. Es necesario el reconocimiento constitucional a esta inmensa y clamorosa realidad, la realidad municipal. Necesitamos reformar la Constitución para regular constitucionalmente las competencias de las entidades locales, reconocer nuestra autonomía política y funcional, y apoyar a los municipios pequeños. Queremos que el desarrollo del régimen jurídico local se haga mediante una ley orgánica. Es preciso frenar las decisiones irrespetuosas de otras administraciones, que limitan las capacidades de los ayuntamientos.

La FEMP tiene que entrar a formar parte del Consejo de Política Fiscal y Financiera; no se pueden tomar medidas que tanto afectan a la vida local sin que nosotros estemos presentes.

Y digámoslo claro y repitámoslo. Queremos una nueva ley de financiación de las haciendas locales. Queremos más y mejor financiación. “Las haciendas locales deberán disponer de los medios suficientes para el desempeño de las funciones que la ley atribuye a las corporaciones respectivas y se nutrirán fundamentalmente de tributos propios, de participación en los del Estado y de las Comunidades Autónomas”, dice la Constitución Española en su artículo 142.

Pero sin embargo, asistimos a una cada vez más importante hipertrofia de los recursos de otras administraciones y a un progresivo adelgazamiento de los de las corporaciones locales. Lejos queda aquel modelo de financiación, 50-25-25, que pereció en la inacción de las administraciones. Y cada vez, más acción política, más gestión y más servicios prestados desde los ayuntamientos. Cada vez más la nueva política, la de la cercanía, la del desarrollo meditado, la de la gestión eficiente de los recursos. Y cada vez menos atención política y menos financiación a los ayuntamientos para llevarla adelante. Y digámoslo claro y fuerte: ¡basta ya!. Son los ciudadanos y su demanda de atención a los ayuntamientos, los que señalan dónde se deben destinar los recursos.

Y conformamos una lista nucleada por el PSOE, una lista para integrar, para unir. Hace un año, en la compañía de otras fuerzas políticas, yo encabecé la entrega de un recurso de inconstitucionalidad sobre la LRSAL, ley que marchó en la dirección equivocada. Los alcaldes del PSOE y otros partidos presentamos un recurso de inconstitucionalidad contra la ley LRSAL. Hoy somos clara mayoría en la FEMP y en el país, y seguimos reclamando que se derogue.

Porque este no es momento de renunciar a la política social, es momento de más política social desde los ayuntamientos. Este no es momento de menos política educativa, es momento de más política educativa, y de más becas, desde los ayuntamientos. Este no es momento de retirarle a los alcaldes las políticas de fomento del empleo. Es momento de más política de empleo municipal.

Porque somos alcaldes y alcaldesas, somos el rostro de la política social, la más eficiente en el desarrollo de las políticas de acción anticrisis. Por eso la LRSAL tiene que ser derogada de forma inmediata. Porque este enero entrará en vigor y creará un gran caos en tantos y tantas autonomías y dejará a millones de personas sin cobertura social. Albergues, escuelas infantiles, becas de comedor, atención a mayores e infancia, lucha contra la violencia de género dejarán de aplicarse. En algunas comunidades, leyes autonómicas ya frenaron la aplicación de estos preceptos, sin que el estado las hubiese recurrido, reconociendo así su imposible desarrollo.

Y ya hemos demostrado una y otra vez la eficiencia de las políticas locales. En el terreno de los datos incuestionables. Desde el inicio de la crisis, las corporaciones locales mantenemos equilibrio presupuestario, mientras otras administraciones incurrían en déficits. Las administraciones locales cumplimos y superamos los objetivos de deuda, rebasando con creces los objetivos de reducción de la misma, mientras otras administraciones la aumentan. La deuda de las Corporaciones Locales es el 3,6% del PIB, mientras la de la Administración Central del Estado se eleva al 85% y la de las Comunidades Autónomas al 22,5%. Y nosotros cumpliendo pagos a proveedores. Porque si hay una administración en este país rigurosa en sus finanzas, esas somos nosotros, las corporaciones locales. Y algunos hablaban del despilfarro municipal. Ahora callan y miran para otro lado.

Y las grandes ciudades que jugamos un tan importante papel en el desarrollo económico e industrial en nuestro territorio, porque los alcaldes somos y queremos ser alcaldes de la economía y de la competitividad en las empresas. Y sabemos que somos referentes de tantas grandes, medianas y pequeñas empresas, que tantas veces nos buscan como interlocutores con otras administraciones. O la cercanía a los centros de I+D, a los institutos de investigación, empresas tecnológicas, turísticas, agrícolas, del mar, enlaces con la Europa de la modernidad. O en los grandes desarrollos comerciales o de ocio. Y ahí estamos. En el apoyo a la competitividad y al desarrollo de nuestro territorios. Sin tener ni cobertura normativa ni competencias. Pero lo hacemos.

Es el tiempo de asumir los nuevos avances tecnológicos y plasmarlos en la gestión y en la realidad. Y tantos y tantos ayuntamientos ya tenemos más gestión por red que presencial, y las ciudades se centran en el “smart”, la gestión inteligente, sin solicitar más medios económicos para su desarrollo.

O cuando grandes avances medioambientales de depuración o de grandes parques naturales locales, o las mejoras de playas, o ríos, sin medios económicos y en la dependencia de otras administraciones. Queremos tener el espacio que se necesita.

Y nuestro reconocimiento a los alcaldes y alcaldesas de los municipios pequeños. Su pasión es el trabajo por los vecinos. Sin salario, sin ingreso alguno; salario, cero.

Sin exhibicionismo, no van diciendo que donan una parte de su salario a ONG´s, sencillamente no tienen salario; tienen obligaciones y una enorme querencia a sus municipios. Son los héroes que cada día se encargan de abrir los ayuntamientos, de hacerlos funcionar, de hablar con los ciudadanos, de trazar su modelo político, de hacer en suma que una parte tan importante del territorio de España mantenga la población. Ellas y ellos son la dignidad de la política, y por ellos va esta presidencia.
Se dice, ayuntamientos escuela de democracia. Si, en parte, pero somos mucho más, porque somos la democracia en su versión más genuina, la democracia de la participación 365 días al año. La democracia de la prestación de los servicios, la democracia del diálogo en las ideas, la democracia de los proyectos de ciudad participados por todos. Somos la democracia genuina del siglo XXI, la modernidad. Y en este mundo cambiante, se requiere más y mejor municipalismo, más y mejores competencias, más y mejor financiación, más y mejor política. Y no por el poder, no. Es para los ciudadanos de tantos y tantos pueblos y ciudades. Porque para nosotros no hay nada tan importante como ser alcaldes y alcaldesas de nuestras ciudades. Y ahí seguiremos. Con los nuestros, los ciudadanos.

Y un nuevo gran reto nos aguarda. Mañana, cuando regresemos a nuestros ayuntamientos. La gran crisis de refugiados, la que provocan las guerras, los dictadores. Y ahí queremos estar los alcaldes y alcaldesas. En nuestros pueblos y ciudades. Con los brazos de la solidaridad abiertos. Con la grandeza de apoyar los derechos humanos. Y desde el cumplimiento de las directrices del gobierno de España, al que le corresponde la iniciativa, pero diciendo que ni un titubeo en escatimar apoyo. Y ahí la FEMP, la que hoy arranca, queremos coordinar, pero sobre todo impulsar la acción de acogida ante esta gran crisis humanitaria. Desde la FEMP queremos ponernos al frente y ofrecer toda nuestra voluntad, todos nuestros medios y toda nuestra comprensión.

Desde la FEMP y desde todos y cada uno de nuestros ayuntamientos ofrecemos nuestra lealtad institucional. La que siempre desde la democracia mantuvimos. Lealtad con el gobierno de España, lealtad con las comunidades autónomas. Lealtad con otros poderes. Lealtad institucional. Pero también la exigimos. Exigimos lealtad con los ciudadanos que acuden a los ayuntamientos como referencia de la política de todos. Porque los ciudadanos tienen su referencia en su gobierno municipal, en su alcalde/sa, en grandes ciudades y en pequeños municipios; allí viven y allí participan en la política. Por eso ofrecemos toda la lealtad y la exigencia de lealtad.

Porque sí que son tiempos nuevos. De mayor deseo de participación en la cosa pública. Ciudadanos más formados, con más sentido de la democracia participativa, con nuevos medios a su alcance, con las nuevas tecnologías, demandan una mayor presencia en la vida de decisión, creación y elaboración de la política. Es la nueva política. Y en gran medida esa vía de participación ya se está dando con plenitud en los municipios, en los grandes y pequeños.

La política tiene cada vez más base en los ayuntamientos. Es una marcha imparable. Y es preciso saber afrontarla. Y por eso la nueva y cada más exigente ciudadanía nos reclama a alcaldes y alcaldesas más y mejores respuestas. En los ámbitos y competencias de siempre, pero en tantas otras nuevas también. Y la modernidad es marchar en esa dirección. Por eso cada vez hay más dinámica de acción en los ayuntamientos, y no se va a frenar. Y de ahí nuestra exigencia de más autonomía, de que las comunidades autónomas establezcan su compromiso, como ordena la Constitución, de legislar la participación de los ayuntamientos en los ingresos de las comunidades autónomas, seguramente Andalucía sea un buen modelo. Y ahí queremos a todas las comunidades autónomas.

Vamos a iniciar una nueva etapa, quizá con la salida de la crisis, y en este tiempo tantas cosas están cambiando. Y queremos los cambios que son precisos. Esta vez tiene que ser, y nosotros queremos anticiparlos. Porque los ciudadanos lo piden. No son ansias de poder, son ansias de resolver, de responder y de solucionar. Esas tienen que ser las palabras de la política.

Hoy llegamos al final de nuestra asamblea, la vigésima, con esfuerzo y convicción. Gracias a todos por vuestra tarea bien hecha. Y por delante, cuatro años de trabajo. Y este tiene que ser el tiempo de la política local».