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Játar

Balanegra, Játar y Domingo Pérez de Granada son los tres nuevos municipios de nuestro país. Todos ellos se encuentran en Andalucía y todos han sido durante un tiempo Entidades Locales Autónomas.

Balanegra y Domingo Pérez de Granada son municipio por primera vez; Játar ha recuperado con la segregación la condición que perdió en 1973, cuando se fusionó con Arenas del Rey. En todos ellos en similar medida, los vecinos están seguros de que con su nueva condición, han salido ganando.

 

Balanegra: la Administración más cercana, ahora realmente cerca

A finales del pasado mes de febrero, la Junta Gestora del municipio almeriense de Balanegra (2.835 habitantes, 23,55 km2 de superficie y 2.200 metros de playa) aprobaba sus primeros presupuestos como municipio: 2.691.200 euros. Una cantidad que, en palabras de la Presidenta de la Comisión Gestora, Nuria Rodríguez, aportaba sensación de “alegría”, porque permitía, por primera vez, disponer de una partida importante para realizar inversiones en un municipio que necesita “un poco de todo”, desde iluminación hasta instalaciones deportivas.

Se trataba de la primera gran decisión desde que el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), anunciase, el 19 de junio de 2015, “la creación de un nuevo municipio denominado Balanegra por segregación del término municipal de Berja (Almería)”, un proceso que comenzó en 1987, con el establecimiento de Balanegra como Entidad Territorial de ámbito inferior al municipio (EATIM) que supuso mayor autonomía en su gestión y que daba respuesta a las demandas de los vecinos que, en su mayor parte, consideraban que los 22 kilómetros de distancia a Berja dificultaban la realización de gestiones y la recepción de servicios.

En 2004, la entonces Alcaldesa de la EATIM, Mercedes Tapia, inició el proceso de segregación con un referéndum en el que casi tres cuartas partes de los vecinos mostraron su apoyo a la iniciativa. El expediente fue puesto en marcha en 2005, pero resultó paralizado en 2007 por no contar esta localidad con población suficiente para segregarse, tal y como exigía la normativa vigente en ese momento.

Once años después de un referéndum, y tras casi 28 de autogobierno, Balanegra, situado al pie de la Sierra de Gádor, cerca de Adra y El Ejido, Balanegra se convertía en el municipio 103 de Almería

Un año después, en 2008, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) declaró nula parte del articulado que afectaba a la paralización del proceso de segregación y éste pudo reanudarse. Así, en febrero de 2011, tras diversos recursos y sentencias, Balanegra pasó a ser reconocida como Entidad Local Autónoma (ELA), y dio continuidad al procedimiento que culminaría con la publicación en el BOJA del Decreto correspondiente. Al frente de la nueva Corporación balanegrense se encuentra ahora una Comisión Gestora encabezada por Nuria Rodríguez, Presidenta de la anterior ELA, y diez Vocales más designados en función de los resultados obtenidos en las elecciones de mayo de 2015.

”Ha sido un proceso largo. Los trámites burócraticos han resultado arduos”, señala la Alcaldesa. El entorno administrativo no es muy dado a la creación de nuevos municipios “y los objetivos que se fijan para la segregación son difíciles de alcanzar. En nuestro caso cumplíamos los requisitos y finalmente, lo hemos conseguido”.

La distancia con Berja no era sólo física, aunque esos 22 kilómetros fueran el inconveniente primordial. Según subraya Nuria Rodríguez, “cuando la Administración más cercana al ciudadano está a más de 20 kilómetros, la cercanía deja de existir. A esa distancia, que también se encuentra presente en otros muchos municipios, se sumaban otras, como la falta de inversiones en Balanegra o la reivindicación de los vecinos de elegir directamente a quién les gobernaba. No es lo mismo elegir a los gobernantes de un municipio de más de 15.000 habitantes que hacerlo para otro de 2.800, que además está más próximo, que les va a gobernar directamente y que va a gestionar los recursos generados por ellos mismos”.

Esos recursos son, sobre todo, agrícolas. En Balanegra cuentan con una cooperativa que genera mucho empleo (“prácticamente no hay desempleo en el municipio, asegura su Alcaldesa”) y con una playa que permite plantearse “un potencial turístico importante que esperamos desarrollar”. Y por vía fiscal recibe aportaciones suficiente “para prestar a los vecinos servicios de calidad”, añade Nuria Rodríguez.

La gente de Balanegra está satisfecha. “Era algo muy reivindicado por los vecinos y ahora, al cabo de un año como municipio, están viendo los resultados, y resulta satisfactorio para ellos”. La segregación ha llevado trabajo, pero ha aportado más ventajas que inconvenientes y “ya estamos funcionando al 100%”.

Once años después de aquel referéndum, y tras casi 28 de autogobierno, Balanegra, situado al pie de la Sierra de Gádor, cerca de Adra y El Ejido, en la costa mediterránea de la provincia de Almería, se convertía en el municipio número 103 de Almería, el 778 de Andalucía y el decimooctavo en constituirse en los 30 años de autonomía de la región.

Domingo Pérez de Granada: cuatro años de proceso laborioso

 

El decimoséptimo de esa lista, y penúltimo en Andalucía y en toda España, se encuentra en la vecina provincia de Granada, como deja manifiesto en su denominación: Domingo Pérez de Granada, para evitar confusión con otro “Domingo Pérez” ubicado en la provincia de Toledo. El de Granada fue creado el 17 de marzo de 2015 por segregación del término municipal de Iznalloz, lo que, por seguir con las cifras, lo convirtió en el municipio 172 de la provincia de Granada, el 777 de Andalucía y el 8.124 de España.

El nuevo municipio cuenta con tres núcleos de población: Domingo Pérez de Granada, Cotílfar y Cañatabla. Tiene 888 habitantes y está dirigido por una Comisión Gestora que enabeza Eloy Vera Utrilla. Desde 2003, y en su condición de Entidad Local Autónoma, este nuevo municipio, cuyo gentilicio es “pereño”, ya gozaba de un nivel elevado de autogobierno en su condición de Entidad Local Autónoma.

La segregación “ha sido un proceso largo y difícil”, dice su Alcalde, Eloy Vera Utrilla. “Empezamos con el expediente en octubre 2011 y hemos esperado hasta marzo de 2015 el dictamen favorable de la Junta. Durante esos cuatro años ha habido que superar trabas, elaborar muchos informes… ha sido muy laborioso y ha exigido muy buena gestión por parte de nuestra ELA para superar los trámites y demostrar que éramos autosuficientes”.

 

En la intención de segregarse de Iznalloz, también en este caso, tuvo peso la distancia de la ELA al núcleo principal: más de 20 kilómetros por carretera “originan un gran desconocimiento de la realidad social y política de Domingo Pérez, dificultando la solución de las demandas planteadas por sus vecinos”, según recogen textualmente el expediente de segregación y el decreto final, y según asevera su Alcalde que, además, añade que “nunca nos sentimos realmente acatuccitanos (gentilicio de Iznalloz), nos considerábamos pereños”.

La distancia kilométrica también llevaba a un cierto abandono de los servicios, “y eso lo vimos al convertirnos en ELA y constatamos realmente los beneficios de poder administrar los recursos”. De hecho, la creación de la ELA “supuso ya una revolución, y eso nos llevó a dar el paso de constituirnos como Ayuntamiento”.

Ambos textos legales añaden que la ubicación de Domingo Pérez en el extremo norte del término municipal de Iznalloz, implica que su segregación no supondría una división traumática del municipio matriz y que la gran amplitud éste es un “factor determinante para que la segregación de Domingo Pérez no tenga una repercusión relevante, pudiendo asumirse fácilmente esta alteración territorial por el municipio de Iznalloz”.

Desde el municipio matriz no se pusieron trabas, “de hecho, la segregación fue aprobada por unanimidad en el Pleno de Iznalloz”, subraya Eloy Vera.

Los vecinos están satisfechos, y aunque ya gozaban de bastante autonomía y descentralización de servicios ”ahora hay más capacidad para prestar los servicios y disponer de los recursos”, lo que, a juicio de su Alcalde “se va a traducir en servicios de mayor calidad”. En esta primera etapa no hay dificultades especiales, “en realidad todo es mucho más fácil”. Lo primero que han de hacer es aprobar ordenanzas propias de Domingo Pérez”.

Geográficamente, Domingo Pérez de Granada se encuentra enclavado en un pequeño valle, entre montes, por el que cruzan el río Cubillas y el arroyo de Cucarrete y está “rodeado de almendros, cerezos, higueras, nogales, membrillos, olivos, …y numerosas fuentes y molinos que invitan a pasear por él”, según destaca la página de entrada de su web municipal.

 

Los vecinos están satisfechos porque, aunque ya gozaban de bastante autonomía, ahora el Aytuntamiento cuenta con más capacidad para prestar los servicios y disponer de los recursos

 

En la actualidad, el municipio tiene prácticamente terminadas unas casas rurales que pondrá en explotación, aunque el turismo no se plantea como fuente principal de recursos. La principal actividad económica es la agricultura, en especial el olivar, asegura Eloy Vera.

 

 

Játar, el pueblo del agua y el choto recupera su identidad

El ya municipio de Játar forma también parte de la provincia de Granada, y se encuentra ubicado en la sierra del mismo nombre. La historia dice que ha sido asentamiento humano desde tiempos prehistóricos, como atestiguan los restos neolíticos hallados en la zona y, es conocido en la comarca como “el pueblo del agua y el choto”, por los numerosos nacimientos de agua que tiene en su término (y que mantiene a este nuevo municipio sin problemas de abastecimiento, ni para riego ni para consumo humano) y por la carne que encabeza la oferta gastronómica local.

Játar es municipio desde febrero de 2015, aunque lo más correcto sería decir que “vuelve a ser” municipio, ya que fue un término independiente hasta 1973, año en el que se fusionó con Arenas del Rey, el mismo municipio del que ahora se ha segregado.

Játar es famoso también por sus fuentes

La segregación se acogió “con muchísima alegría”, dice su Alcalde, Francisco José Martín: “hay que tener en cuenta que Játar es uno de los pueblos más antiguos de Andalucía y, por un decreto ley de la época de la dictadura quedó fusionado con Arenas del Rey. Eso fue algo que nunca consintieron ni nuestros abuelos ni nuestros padres ni tampoco nosotros.”

Los vecinos están satisfechos, y aunque ya gozaban de bastante autonomía y descentralización de servicios ”ahora hay más capacidad para prestar los servicios y disponer de los recursos”

 

De hecho, el movimiento para la segregación es antiguo, se inició a finales de los años ochenta. Era necesario porque, en palabras de Francisco José Martín suponía “quitarle la identidad a un pueblo. Como Entidad Local Autónoma teníamos cierto margen, pero prácticamente no existíamos ni para la Diputación, ni para la Junta de Andalucía ni para el Gobierno de España”, una cuestión que acarreó, entre otras limitaciones, que Játar no pudiese concurrir, por ejemplo, al Plan de Pago a Proveedores, reservado para los municipios”. Ni tampoco participar directamente en la PIE ni en los fondos del Gobierno autonómico.

Y pese a todo, lo más importante de la segregación ha sido recuperar la identidad tan largamente  reivindicada; “el pueblo de Játar había desaparecido hasta de la guía telefónica”, subraya el Alcalde.

Para Arenas del Rey, el municipio del que se ha segregado Játar, hay un profundo agradecimiento “siempre se han portado bien y nos han apoyado porque sabían que queríamos administrarnos nosotros mismos. Para ellos sólo podemos tener agradecimiento”.

Ahora viene un trabajo intenso de puesta al día. Aunque han contado con la ayuda y el apoyo de todas las Administraciones, no hay que olvidar que “para Tráfico no existíamos, para la Junta, tampoco, para sus Departamentos… ha sido un tiempo intenso de visitas, convenios, aprobaciones en Plenos..”, consolidar los reconocimientos está suponiendo mucho trabajo, pero llevado con alegría y muchas ganas, las mismas con las que van a impulsar su Plan General.

Casi 20 años para que Játar se convirtiese en Entidad Local Autónoma, primero, y en municipio después: “Han sido muchos años de lucha pero, finalmente, lo hemos conseguido”, concluye Franciso José Martín. La nueva etapa resulta ilusionante para todos y abre nuevas perspectivas para un territorio que, además de sus recursos agrícolas también se plan tea expectativas como destino turístico.

En cifras, Játar se concreta en 633 habitantes, casi 10 kilómetros cuadrados de extensión y más de 950 metros de altitud. Fue el decimosexto pueblo andaluz surgido en tres décadas y el que hace el número 173 en la provincia de Granada.

Una de las particularidades de Játar es su Barrio de Cataluña, algo que no deja de ser curioso tratándose de una localidad granadina. La respuesta viene de la mano del terremoto de 1884 que, pese a no resultar aquí tan devastador como en otras zonas de la provincia, sí que hizo precisa la reconstrucción de todo un barrio. La Prensa Asociada de Barcelona y constructores catalanes financiaron las obras y, en recuerdo de esa ayuda, se dio al barrio el  nombre que tiene ahora.