8 de septiembre, Día Internacional del Cooperante

8 de septiembre, Día Internacional del Cooperante

En un año marcado por la COVID, la FEMP muestra su reconocimiento a quienes trabajan comprometidos con la solidaridad y la justicia

La FEMP, en un año marcado por la grave crisis que ha provocado la Pandemia del COVID-19 quiere reconocer el compromiso de quienes trabajan contra la pobreza y la desigualdad en los territorios donde estas circunstancias golpean más severamente a las personas más vulnerables.” Así arranca la Comunicación emitida desde la FEMP con motivo de la conmemoración, el 8 de septiembre, del Día del Cooperante, una jornada que desde el año 2000 busca poner en valor el trabajo que estas personas realizan en las zonas más desfavorecidas de todo el mundo “en pro de un mundo más justo y solidario”.

En este 2020, en el marco de una pandemia mundial, la conmemoración de esta jornada cobra especial relevancia porque, precisamente, es la situación derivada de la pandemia la que lleva a todos a comprender y valorar mejor el trabajo de los y las cooperantes. La Comunicación, que se adjunta en formato pdf, incide en este punto y subraya también el compromiso solidario de los Gobiernos Locales, que, según recoge, “no podría entenderse sin el trabajo desarrollado por los cooperantes. Son ellos y ellas los transmisores de la solidaridad de nuestros pueblos y ciudades con las diferentes comunidades de los países del Sur en las que se realizan proyectos de desarrollo”.

El texto recoge literalmente, lo siguiente:

La FEMP, en un año marcado por la grave crisis que ha provocado la Pandemia del COVID-19 quiere reconocer el compromiso de quienes trabajan contra la pobreza y la desigualdad en los territorios donde estas circunstancias golpean más severamente a las personas más vulnerables.

Desde que fuera instaurado en el año 2000, cada 8 de septiembre se celebra el día internacional de las personas que cooperan, con el objetivo de reconocer su trabajo realizado en las zonas más desfavorecidas del Planeta, en pro de un mundo más justo y solidario.

Al respeto y reconocimiento que debemos a los españoles y españolas que trabajan en el ámbito de la cooperación internacional para el desarrollo y la ayuda humanitaria en el exterior, muchas veces en situaciones de riesgo, este año se añade la difícil situación generada por la pandemia del COVID-19, que está golpeando con especial dureza precisamente en los territorios en los que las personas que cooperan desempeñan su labor.

La crisis derivada por la pandemia nos ha obligado a realizar, cada cual desde el lugar que nos ha tocado, un extraordinario esfuerzo solidario, de apoyo mutuo, desinteresado y al servicio de la comunidad que en muchos casos nos ha mantenido alejados de nuestros seres queridos y privados de su abrazo. Esta especial circunstancia, vivida por todos y todas desde nuestras casas, barrios, pueblos y ciudades, es la que viven nuestros cooperantes en periodos mucho más largos de tiempo y en situaciones mucho más extremas de las ya de por si duras que hemos vivido en nuestros municipios. Es por ello que el reconocimiento público a las personas cooperantes debe cobrar también un especial significado, siendo su labor mejor comprendida y valorada en estas circunstancias derivadas de la pandemia. Por ello, ahora más que nunca, debemos también hacernos eco de las reivindicaciones de los y las profesionales de la cooperación, que justamente demandan la igualdad de sus derechos sobre el terreno.

El 8 de septiembre es también una excelente ocasión para evidenciar el compromiso ético de los Gobiernos Locales con la solidaridad, siendo deseo de la FEMP manifestar el reconocimiento a los cooperantes y su contribución a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El compromiso solidario de los Gobiernos Locales no podría entenderse sin el trabajo desarrollado por los cooperantes. Son ellos y ellas los transmisores de la solidaridad de nuestros pueblos y ciudades con las diferentes comunidades de los países del Sur en las que se realizan proyectos de desarrollo.

Su labor dota de sentido a la cooperación, entendida como un proceso de intercambio y aprendizaje mutuo, y su capacidad para favorecer la sensibilización sobre los problemas relacionados con el desarrollo, resulta crucial en la difusión de los valores de la solidaridad.

Por todo ello, es nuestro deseo que el próximo día 8 de septiembre se convierta en una jornada de reconocimiento y reflexión, que ponga de relieve el compromiso de la ciudadanía y de las Administraciones Públicas con la solidaridad y con la labor que día a día desarrollan los y las cooperantes.”